miércoles, 24 de noviembre de 2010

Evolución de los primates, hominidos y homosapiens

Evolución de los primates
La existencia de la especie humana cubre menos de una milésima parte del tiempo desde que se origino la vida. La especie humana es el resultado de un largo proceso de evolución biológica y cultural que comenzó hace 25 millones de años, cuando antepasados comunes de la especie humana y de los monos actuales tomaron rutas evolutivas divergentes. La teoría evolucionista explica como las especies animales y vegetales incluyendo el hombre,
han llegado a tener el aspecto actual mediante una lenta transformación a través del tiempo.
Esta teoría considera que el estado actual del hombre en la tierra es el resultado de tres tipos de Evolución de los primates y el homínido.

. Los homínidos son los primates más grandes, con un peso que oscila de 48 kg a 270 kg. En general, los machos son mayores que las hembras, con cuerpos robustos y brazos bien desarrollados. Tienen numerosas diferencias con respecto al esqueleto de los otros primates, especialmente relacionadas con su porte vertical.
Se caracterizan por su adaptación a la postura y marcha erectas, acortamiento de las extremidades superiores y evolución de la mano hacia una mayor funcionalidad; la regular proporción en las dimensiones de sus dientes, yustapuestos sin diastemas, describiendo un arco parabólico corto, con premolares inferiores homomorfos, bicuspidado el primero; y, en fin, el incremento progresivo de la capacidad craneana y la complejidad del cerebro, alojado bajo una bóveda cada vez más elevada.
Todos los miembros de esta familia tienen cerebros relativamente grandes y complejos. Tienen las narinas próximas una da otra y orientadas hacia el frente y hacia abajo. La fórmula dental es la misma en todos los miembros de este grupo: 2/2, 1/1, 2/2, 3/3 = 32.


Los Hominidos

son omnívoros, pero la base de su alimentación suelen ser los vegetales. Otra característica es la complejidad de su comportamiento social, expresión facial y vocalización compleja. Todos construyen nidos o refugios y cuidan mucho a sus crías durante un largo período; las hembras tienen generalmente una cría en cada gestación.
Los antecesores de los hombres actuales, los homínidos fósiles, son el material más útil para despejar las incógnitas planteadas sobre el pasado más remoto de la humanidad. En este apartado se citarán los homínidos más conocidos y la importancia de sus descubrimientos en la investigación antropológica.
Ramapithecus
El sufijo «pithecus» significa «simio», y se ha publicado un considerable número de fósiles de «pitecos» extinguidos, de los cuales algunos han sido considerados como posibles antepasados del hombre. Entre éstos se hallan el Dryopithecus, Oreopithecus, Limnopithecus, Kenyapithecus y otros, a todos los cuales se les asigna una edad de más o menos 14 millones de años.
La mayor parte de los antropólogos evolucionistas consideran que el Ramapithecus es el más importante de este grupo. Este fósil fue hallado en la India en 1932 y consiste en varios dientes y fragmentos de mandíbula. Algunos evolucionistas consideran esta forma como homínida debido a que, a pesar de ser simiesca, tanto los dientes incisivos como los caninos son más pequeños que en los simios modernos. No obstante, el Dr. Robert Eckhardt, de la Pennsylvania State University, en un estudio exhaustivo de todo este grupo de fósiles, declaró:
«Parece que hay muy poca evidencia en base de estos cálculos de tamaños de dientes, cuanto menos, para poder sugerir a causa de ello que son varias las especies representadas en los fósiles dryopitecinos del Mioceno Posterior, y del Plioceno primitivo del Viejo Mundo. Tampoco hay ninguna evidencia concluyente de la existencia de ninguna especie homínida durante este intervalo de tiempo, a no ser que entendamos por la designación «homínido» a cualquier simio individual que resulte tener dientes pequeños y una cara resultante pequeña. Los hominoides fósiles tal como el Ramaphitecus pueden bien ser los antecesores de la línea homínida en el sentido de que fueran miembros individuales en una línea filética evolutiva a partir de la cual divergieron más tarde los homínidos. Pero ellos mismos parecen haber sido simios morfológicamente, ecológicamente y por sus hábitos».
Con toda probabilidad, pues, estos diferentes fósiles son meramente de diferentes individuos de la misma clase básica de simios extintos. Con toda certidumbre no pueden ser considerados como antepasados de los hombres. Sus peculiares dientes están con toda probabilidad condicionados por su dieta particular; no, por cierto, por ninguna conexión con el hombre.
Australopithecus
Este nombre (que significa «Simio Austral») ha sido asignado a un considerable número de diferentes fósiles, hallados mayormente en África Oriental por Louis Leakey y otros.
Además de aquéllos designados con el nombre de Australopitecos, hay otros asignados a este grupo como el Zinianthropus, Paranthropus, Plesianthropus, Telanthropus y Homo Habilis.
Se considera que el Australopithecus vivió hace de unos dos a tres millones de años, que caminaba erguido y que utilizaba herramientas rudimentarias. No obstante, el tamaño del cerebro era solamente de unos 500 c.c., el mismo que el de algunos simios. Los dientes eran similares a los del Ramapithecus.
Durante muchos años los antropólogos han estado divididos y confundidos en cuanto a los Australopitecos, algunos convencidos de que fueron antepasados del hombre, y otros convencidos de que se trata de una «vía muerta» evolutiva. No obstante, parece que el asunto ha sido ya decidido a causa de los últimos hallazgos de Richard Leakey, hijo de Louis Leakey, que ha continuado la obra de su padre. Los hallazgos de varias series, la mayor parte completas, de restos del Australopithecus ha exigido varios cambios significativos en la interpretación de su significado.



son omnívoros, pero la base de su alimentación suelen ser los vegetales. Otra característica es la complejidad de su comportamiento social, expresión facial y vocalización compleja. Todos construyen nidos o refugios y cuidan mucho a sus crías durante un largo período; las hembras tienen generalmente una cría en cada gestación.
Los antecesores de los hombres actuales, los homínidos fósiles, son el material más útil para despejar las incógnitas planteadas sobre el pasado más remoto de la humanidad. En este apartado se citarán los homínidos más conocidos y la importancia de sus descubrimientos en la investigación antropológica.
Ramapithecus
El sufijo «pithecus» significa «simio», y se ha publicado un considerable número de fósiles de «pitecos» extinguidos, de los cuales algunos han sido considerados como posibles antepasados del hombre. Entre éstos se hallan el Dryopithecus, Oreopithecus, Limnopithecus, Kenyapithecus y otros, a todos los cuales se les asigna una edad de más o menos 14 millones de años.
La mayor parte de los antropólogos evolucionistas consideran que el Ramapithecus es el más importante de este grupo. Este fósil fue hallado en la India en 1932 y consiste en varios dientes y fragmentos de mandíbula. Algunos evolucionistas consideran esta forma como homínida debido a que, a pesar de ser simiesca, tanto los dientes incisivos como los caninos son más pequeños que en los simios modernos. No obstante, el Dr. Robert Eckhardt, de la Pennsylvania State University, en un estudio exhaustivo de todo este grupo de fósiles, declaró:
«Parece que hay muy poca evidencia en base de estos cálculos de tamaños de dientes, cuanto menos, para poder sugerir a causa de ello que son varias las especies representadas en los fósiles dryopitecinos del Mioceno Posterior, y del Plioceno primitivo del Viejo Mundo. Tampoco hay ninguna evidencia concluyente de la existencia de ninguna especie homínida durante este intervalo de tiempo, a no ser que entendamos por la designación «homínido» a cualquier simio individual que resulte tener dientes pequeños y una cara resultante pequeña. Los hominoides fósiles tal como el Ramaphitecus pueden bien ser los antecesores de la línea homínida en el sentido de que fueran miembros individuales en una línea filética evolutiva a partir de la cual divergieron más tarde los homínidos. Pero ellos mismos parecen haber sido simios morfológicamente, ecológicamente y por sus hábitos».
Con toda probabilidad, pues, estos diferentes fósiles son meramente de diferentes individuos de la misma clase básica de simios extintos. Con toda certidumbre no pueden ser considerados como antepasados de los hombres. Sus peculiares dientes están con toda probabilidad condicionados por su dieta particular; no, por cierto, por ninguna conexión con el hombre.
Australopithecus
Este nombre (que significa «Simio Austral») ha sido asignado a un considerable número de diferentes fósiles, hallados mayormente en África Oriental por Louis Leakey y otros.
Además de aquéllos designados con el nombre de Australopitecos, hay otros asignados a este grupo como el Zinianthropus, Paranthropus, Plesianthropus, Telanthropus y Homo Habilis.
Se considera que el Australopithecus vivió hace de unos dos a tres millones de años, que caminaba erguido y que utilizaba herramientas rudimentarias. No obstante, el tamaño del cerebro era solamente de unos 500 c.c., el mismo que el de algunos simios. Los dientes eran similares a los del Ramapithecus.
Durante muchos años los antropólogos han estado divididos y confundidos en cuanto a los Australopitecos, algunos convencidos de que fueron antepasados del hombre, y otros convencidos de que se trata de una «vía muerta» evolutiva. No obstante, parece que el asunto ha sido ya decidido a causa de los últimos hallazgos de Richard Leakey, hijo de Louis Leakey, que ha continuado la obra de su padre. Los hallazgos de varias series, la mayor parte completas, de restos del Australopithecus ha exigido varios cambios significativos en la interpretacion de su significado.




                                 



 El Homosapien
Humano de nombre científico Homo sapiens sapiens (del latín Homo=hombre, sapiens=sabio) desde el punto de vista biológico, es la especie animal perteneciente a la familia de los Homínidos constituida por los seres humanos.
Es también llamada genéricamente como el hombre o los hombres, aunque ese término generalmente se reserva específicamente a los individuos de sexo masculino.[1] Sus capacidades mentales le permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, matemáticas, escritura, ciencia, tecnología. En comparación con otros animales son entes bastante sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos. Hasta lo que hoy se sabe, ha sido el único ser vivo terrícola en visitar otro cuerpo del Sistema Solar; concretamente la Luna, y aún no se tiene evidencia de que exista otra forma de vida con dichas capacidades -o superiores- en el universo.
En el pasado, el género Homo fue más diversificado, y durante el último millón y medio de años incluía otras especies ya extintas. Desde la extinción del Homo neanderthalensis, hace 25.000 años y del Homo floresiensis, hace unos 12.000 años, el Homo sapiens es la única especie conocida del género Homo que aún prevalece hasta el presente.
Hasta hace poco, la biología utilizaba un nombre trinomial Homo sapiens sapiens para esta especie, pero más recientemente se ha descartado el nexo filogenético entre el Neandertal y la actual humanidad,[2] por lo que se usa exclusivamente el nombre binomial. Homo sapiens pertenece a una estirpe de Primates, los hominoideos. Evolutivamente se diferenció en África y de ese ancestro surgió la familia de la que forman parte los homínidos.
El ser humano prácticamente desconoce los alcances y destino de su propia especie. Filosóficamente, el ser humano se ha definido y redefinido a sí mismo de numerosas maneras a través de la historia, otorgándose de esta manera un propósito positivo o negativo respecto de su propia existencia. Existen diversos sistemas religiosos e ideales filosóficos que, de acuerdo a una diversa gama de culturas e ideales individuales, tienen como propósito y función responder algunas de esas interrogantes existenciales. Los seres humanos tienen la capacidad de ser conscientes de sí mismos, así como de su pasado; saben que tienen el poder de planear, transformar y realizar proyectos de diversos tipos. En función a esta capacidad, han creado diversos códigos morales y dogmas orientados directamente al manejo adecuado de estas capacidades. Además, pueden estar conscientes de responsabilidades y peligros provenientes de la naturaleza, así como de otros seres humanos.

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